Queremos el bienestar nórdico, pero nos falta la confianza impersonal que sostiene sus precios y pactos. Por eso cada mayoría deshace lo que firmó la anterior
Suecia dejó de ser el argumento de nuestros socialistas cuando viró en redondo hacia un Estado menos paternalista y una economía más de mercado
El Estado de bienestar devora en pocas décadas el capital cultural acumulado durante siglos. Nuestra anestesia ante Ceuta es otro síntoma
El Estado de bienestar ocupa el lugar que el clan dejó vacío. Aún podemos zafarnos, pero solo mientras quede quien sepa vivir a la intemperie
Buscan reproducir lo peor de nuestra arquitectura institucional. Por fortuna, es improbable que lo consigan