Queremos el bienestar nórdico, pero nos falta la confianza impersonal que sostiene sus precios y pactos. Por eso cada mayoría deshace lo que firmó la anterior
Suecia dejó de ser el argumento de nuestros socialistas cuando viró en redondo hacia un Estado menos paternalista y una economía más de mercado
Ante la crisis de la socialdemocracia, la derecha sestea; pero la izquierda sigue negándose a confrontar el coste de sus deseos
Para evitar su suicidio, Europa necesita reinventarse. No basta con gestionar un modelo agotado