Ejercicio

En marzo de 2011, el Congreso de Tejas adoptó por amplia mayoría una ley por la que todas las mujeres que pretendan abortar deben escuchar mediante ultrasonidos cómo late el corazón del feto en las 24 horas previas al aborto (“Texas quiere obligar a escuchar el corazón del bebé antes de abortar”, Agencia EFE, 8 de marzo de 2011).

Análisis

La medida es probable que fuese eficaz pues incrementa el sentimiento de culpa de la madre. Pero es discutible si mejora o no su racionalidad. Ciertamente, aumenta la información de que dispone la madre. Además, le ayuda a posponer la gratificación y así evitar un acto que con alguna frecuencia desemboca en arrepentimiento. Por otro lado, sin embargo, activa emociones dirigidas en sentido estricto a mejorar la probabilidad de supervivencia del feto, y no necesariamente la utilidad de la madre.

En todo caso, es de interés señalar, en línea con la hipótesis de la mala adaptación desarrollada por la Psicología Evolutiva, que aún en la Roma clásica el porcentaje de mujeres que fallecía tras practicárseles un aborto rondaba el 50%. El desarrollo de la medicina ha privado al aborto de sus consecuencias letales, permitiendo disfrutar del sexo sin pagar algunas de sus consecuencias. La regla tejana reconduce el asunto por medios institucionales, pues limita la eficacia de esa tecnología médica. Lo hace, además, de un modo que resulta característico: por un lado, recluta instintos ancestrales; por otro, lo consigue empleando otras tecnologías artificiales.



Volver